
Atravesar el duelo y reconstruirte
junio 2, 2025
Cuando el cuerpo habla
noviembre 30, 2025Aprender a sentir…por qué huimos de nuestras emociones y cómo reconciliarnos con ellas
¿Te has preguntado alguna vez por qué muchas veces huimos de sentir lo que realmente pasa dentro de nosotros?
Evitar nuestras emociones puede parecer una forma de protegernos, pero a la larga nos desconecta de lo que somos y de lo que necesitamos.
En este texto te invito a explorar con calma ese lugar donde guardamos lo que no pudimos decir, y cómo volver a sentir puede convertirse en un camino de regreso a ti.
Sentir da miedo, aunque nadie nos lo haya explicado así
Cuántas veces has sentido un nudo en la garganta y lo has tragado como si nada?
¿Cuántas veces has escondido una lágrima detrás de una sonrisa, como si llorar fuese un lujo que no te puedes permitir?
Sentir no es una consigna de autoayuda; es un acto íntimo.
Y a veces es abrir una puerta hacia un lugar que no sabemos si podremos sostener.
¿Por qué nos cuesta tanto sentir?
Nuestras emociones no nacen solo del presente.
Están atravesadas por nuestra historia, por los vínculos tempranos, por todo lo que fue dicho… y por lo que no lo fue.
Desde muy pequeños aprendimos a callar lo que dolía, a no molestar, a no enfadarnos “demasiado”, a ser fuertes incluso cuando necesitábamos ayuda.
Nos hicimos fuertes, sí.
Pero también nos hicimos rígidos, distantes de nosotros mismos.
Lo que no se dice no desaparece.
Se queda dentro, esperando.
A veces se transforma en insomnio, ansiedad, vacío, cansancio, irritabilidad o reacciones que ni entendemos.
El cuerpo habla lo que la palabra no pudo decir.
Huir de lo que sentimos: un intento de protección
Creemos que si miramos dentro, nos romperemos.
Que si abrimos la herida, no sabremos cerrarla.
Que si nos permitimos sentir, la emoción nos arrasará.
No sentimos “porque sí”.
Sentimos como podemos, con la historia que llevamos dentro, con los vacíos, con los silencios que nos marcaron.
Y a veces, sentir una emoción es reencontrarnos con una versión nuestra que estuvo sola, que no fue mirada ni escuchada.
Por eso da miedo…no porque sentir sea peligroso
sino porque nos conecta con un dolor antiguo que aún necesita ser reconocido.
Aprender a sentir: un camino de regreso
No se trata de sufrir más.
Se trata de dejar de huir.
Sentir es dejar de anestesiarnos, de sobrevivir en automático, de fingir que todo está bien cuando no lo está.
Sentir es parar. Escucharte.
Sentir es volver a estar presentes en nuestra vida.
Es darle un lugar a nuestra verdad, incluso cuando incomoda.
Sentir es, en definitiva, estar vivos.
Aprender a sentir es un proceso.
No se trata de “gestionar emociones” como si fuéramos una máquina que necesita ajustes.
Se trata, más bien, de escuchar lo que nos pasa con honestidad, ternura y sin juicio.
Cuando empezamos a poner palabras, el cuerpo deja de gritar
En terapia —sobre todo en un espacio que no juzga, no interpreta desde fuera y acompaña en silencio— podemos empezar a ponerle palabras a lo que hasta ahora solo era malestar.
Y entonces el síntoma empieza a hablar.
El cuerpo ya no necesita gritar.
Y lo que parecía insoportable, empieza a tener sentido
Sentir no es peligroso, lo peligroso es anestesiarse
Anestesiar lo que sentimos puede parecer una solución, pero en realidad es una forma de desconectarnos de nosotros mismos.
Sentir es volver a estar presentes.
Es reconciliarnos con lo que somos.
🌿“Sentir es un acto de presencia. Y estar presentes es el comienzo de todo.”
¿Te resuena?
Si sientes que llevas tiempo evitando mirar dentro, quizá sea el momento de acompañarte de otra manera.
En terapia podemos crear junt@s un espacio seguro donde empezar a escuchar lo que te pasa sin miedo, sin prisa y sin exigencias.
¿Te acompaño?
Trabajo desde una mirada cálida, respetuosa y profunda.
Ofrezco terapia presencial en Zaragoza y online.
📩 Puedes llamarme o escribirme a través del formulario de contacto o por WhatsApp.
Estoy para ti.
Bibliografía recomendada
-
Bowlby, J. (1988). Una base segura.
-
van der Kolk, B. (2014). El cuerpo lleva la cuenta.
-
Stern, D. (1985). El mundo interpersonal del infante.
-
Mitchell, S. (1988). Relational Concepts in Psychoanalysis.
